09 mayo 2009

La Tercera Ola

Las circunstancias por las cuales surgen fenómenos como los totalitarismos de todo corte ideológico germinan bajo circunstancias especiales.
Insatisfacción, miedo a un futuro incierto, crisis económica, malestar con políticos incapaces, desestabilización, necesidad de una nueva búsqueda de valores nacionales (o internacionales)aparentemente perdidos... ¿os suena?


Esto no es nuevo. El perfecto caldo de cultivo para una revolución está en marcha. Experimentos como la Tercera Ola -impresionante la adaptación cinematográfica, por cierto- nos indican, además, lo fácil que puede ser.
En los "happy sixties", en California, un profesor de Historia quiso mostrar a sus alumnos de secundaria de un modo práctico por qué hubo tantos alemanes apoyando la causa nacionalsocialista que exterminó a millones de personas.
Les propuso una serie de ejercicios simples, aparentemente inocuos, cuya intención era difuminar la conciencia individual y subvertirla hacia una "conciencia de grupo" que les hiciera sentirse mejores y más capaces. Cosas como levantarse para hablar, asistir a clase con uniforme, -suprimiendo las diferencias y resaltando las cualidades del grupo- o crear un nombre que les identificara como miembros de algo más grande. Aquél experimento tuvo demasiado éxito: el grupo se concienció como tal no sólo durante la hora de clase. Incluso mucha gente ajena a la clase se unió. En la película -alemana, por cierto- se lleva la experiencia hasta el extremo, circunstancia que no ocurrió en la realidad californiana por un detalle importante: no existía el ambiente necesario que sí existió en los años treinta europeos.


Escucho y participo en conversaciones donde se palpa claramente que esta no es una época fácil para casi nadie, donde todo el mundo tiene un deseo de cambio radical en ciertos aspectos, a cada cual el que más le afecta. Parece ser que acabamos de darnos cuenta de lo imperfecto del sistema. Sin embargo, es de temer que el paso de las palabras a los hechos nos lleve hacia donde nunca más debemos ir.


He aquí algunas de las posibles circunstancias que podrían llevarnos a una nueva catarsis -en el peor de los sentidos- a nivel planetario:

Disolución de los Estados Unidos de América
En la primavera de 2009 políticos republicanos, hastiados de las medidas "socialistas" del primer Presidente negro de la historia (nacionalizaciones e intervenciones a granel en bancos y grandes empresas) y alarmados por la absoluta pérdida de poder de su partido (tanto en el Congreso como en el Tribunal Supremo) por figuras más "liberales", comienzan a iniciar soflamas secesionistas en los estados que controlan. Nada sorprendente si tenemos en cuenta que aproximadamente la mitad de los estados de la Unión tienen algún movimiento independentista. El primero en mover ficha es Texas, quien en el verano de 2011 y tras una nefasta actuación del gobierno federal en los protocolos de actuación y salvamento de personas en el huracán Karl que arrasó Corpus Christi, declara su independencia de forma unilateral. Washington no duda y envía -de nuevo- al Ejército a sofocar la revuelta. Si, en lugar de ello, hubiera mandado a la Guardia Nacional nada de lo ocurrido después habría sucedido. Pero Alabama, Alaska y California sucesivamente imitaron al "lone star state" declarando su independencia, incrédulos por ver la violenta respuesta del Ejército en su propio país con sus propios ciudadanos. Al ser estados bastante separados geográficamente, el Estado Mayor divide sus fuerzas aunque mantiene las mismas premisas: sofocar y reprimir a los rebeldes. De nuevo el mismo error con idénticos resultados: Massachussets, Illinois-Wisconsin, Florida, Vermont y la ciudad de Nueva York se declaran Estados y ciudad soberanos e independientes. En el Ejército, mientras, cunde la confusión y las deserciones en masa. Casos de sabotaje y traición se multiplican. El terrorismo dirigido hacia ambos frentes se convierte en un nuevo frente.

Caída histórica de las Bolsas mundiales
La ya conocida como II Guerra Civil Americana trae consigo un desplome sin precedentes en todo los índices bursátiles del planeta, salvo los sectores estratégicos. Se llegan a dar casos de acciones que no valen un céntimo. Grandes empresas y multinacionales se ven obligadas a una política de reducción y contracción que repercuten aún más negativamente en el sistema.
Todo el mundo mira a los bancos, aunque éstos también tienen sus propios problemas.

El hoax que trajo la ruina
Una cadena de mails con información parcialmente falsa comenzó a circular por la Red a principios de 2011. Supuestamente elaborado por estudiantes del MIT, en el mensaje se advertía que aproximadamente el 97% del dinero depositado en los bancos no podría ser nunca devuelto al no existir un soporte de papel que lo representara físicamente. Los datos eran erróneos, puesto que el porcentaje real era 86,39%. Sin embargo, la alarma generalizada provocó masas de clientes que querían retirar sus fondos pese a los intentos de las instituciones bancarias -en todos los sentidos- por evitarlo. No sobrevivió ningún banco pequeño y mediano. De los grandes, el Citibank se llevó la peor parte, cerrando sus puertas en invierno de 2011.
El hoax tuvo un despliegue mundial, desatando una avalancha similar en numerosos países del globo. A destacar la total destrucción del sistema bancario en Japón, Singapur, Suiza, Alemania y la práctica totalidad de los llamados "paraísos fiscales". Nadie quería tener su dinero metido en un lugar donde otros podrían llevárselo si llegaban antes.

Colapso de las instituciones internacionales
Al ser la gran mayoría organismos establecidos, influidos o directamente dirigidos por USA, como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la OMC o la ONU, el caos se apodera de ellos. El FMI y el Banco Mundial se ven incapaces de manejar los fondos que tienen en reserva, constituidos en un 98,9% en "dinero electrónico" que no tiene valor alguno. La ONU se encuentra con la paradoja de tener su sede en un lugar que no reconoce (la nueva ciudad-estado de NYC) y las disensiones internas ponen de manifiesto su incapacidad para manejar la situación. Finalmente es disuelta en 2016.
Con el colapso del FMI y el Banco Mundial el "conflicto" se internacionaliza. Casi todos los países del mundo tienen préstamos o provisiones de fondos de los que de repente ya no pueden disponer. Eso repercute no sólo en el Tercer Mundo, cada vez más alejado y marginado. También aterriza en Europa.

Polarización en Europa
En agosto de 2012, en plenos juegos de Londres, la situación se agita considerablemente. Una serie de atentados mata a centenares de personas. Se desata el caos en la ciudad aunque los Juegos continúan como continuaron en Múnich 72. Todos los indicios parecen señalar a células islamistas radicales. Sin embargo, años después se sabrá que fue obra del British National Party, que llevaba desde 2009 aumentando su influencia racista. Sus objetivos se cumplieron: tras los acontecimientos de Manchester y Liverpool, donde todo aquél con apariencia árabe era víctima de abusos y palizas, los Días Sangrientos de Septiembre se extedieron por toda Europa occidental. Miles de musulmanes fueron asesinados, con especial virulencia en Francia y España.
En tierras francesas se aprovechó el clima para propiciar movimientos, tanto a izquierda como derecha, que lideraran las revueltas callejeras. Mientras el Frente Nacional azuzaba las algaradas racistas, el Partido Anticapitalista reaccionaba provocando disturbios y protestas violentas en otras partes del país, llegando a producirse un clima pre-bélico. El punto de partida a la guerra civil sería el asesinato de José Bové.
En Italia las políticas racistas culminan con la expulsión de rumanos y gitanos en 2013. Alessandra Mussolini se convirtió en la primera dictadora de la historia.

El triunfo del panarabismo
Tras el derrocamiento de la familia Saud merced al colapso de los USA, la yihad se siente cada vez más cerca de ver cumplidos los objetivos de su guerra santa, ya sin oposición interna relevante. A mediados de 2011 y con la total retirada de las tropas occidentales -que tenían sus propios problemas en casa- Oriente Próximo se unió formando un único ente político al que se fueron añadiendo posteriormente el resto de países de habla árabe, completándose con la adhesión de Marruecos y Etiopía en 2014.
Su primer adversario lo tenían muy cerca: Israel.

El Nuevo Israel
Tras la guerra árabe-israelí en la que el Tsahal fue contundentemente derrotado por no poder recibir los apoyos prometidos desde Europa y USA, Avigdor Lieberman, a la sazón Primer Ministro, merced a su origen soviético logra que Israel siga existiendo como entidad política y soberana aunque no en los territorios que ocupaban desde 1947 sino en la península de Crimea, en el Mar Negro. Ucrania no podía poner pegas: ya no existía en 2018. La Unión Soviética había vuelto un año antes.

Creación de nuevos estados
Tras constatar que la Unión Europea no tenía visos de continuidad y que su modelo había fracasado por la renuencia de sus miembros a ceder soberanía, se iniciaron nuevas fórmulas de uniones que pudieran resultar provechosas. Así, Germania nació de la unión de los pueblos de habla alemana: Austria, Alemania, Lichtenstein y el norte suizo, no así la pequeña porción germanófona de Bélgica, que prefirió formar su propio Estado. Contra todo pronóstico, las tensiones nacionalistas en España no germinaron en nuevos estados sino en la creación de un ente que aunaba toda la península ibérica en un único país al que llamaron Iberia. Escandinavia unió a todos los pueblos nórdicos.

¿Y la sinarquía?
Espera su momento.

03 mayo 2009

Zeitgeist

Zeitgeist es una expresión alemana que significa, literalmente," el espíritu (geist) del tiempo (zeit)". En realidad es un término que abarca mucho más y que se suma a la corriente New Age de la división temporal del mundo por eras zodiacales. Zeitgesit expresa un carácter intelectual y cultural particular a cada época en la que el hombre participa, olvidándose de otros sistemas de medición temporal y otorgándole a la astrología un peso específico en la conducta humana.

Se justifica en un pequeño detalle que confiere a nuestro planeta un movimiento extra al de rotación y gravitación habituales: la precesión. Un movimiento del polo norte mucho menos sensible y que apenas percibimos. Si tarda en rotar 24 horas y en gravitar 365,6 días, la Tierra tarda 25.780 años en 'precesionar'. Cada 2.150 años el planeta tiene el polo norte "enfocando" una constelación zodiacal diferente. Ahora estamos en Piscis. Aproximadamente en el 2.150, entraremos en una nueva Era: la de Acuario.

"Zeitgeist" es, además, un documental que intenta darnos un punto de vista alternativo sobre los verdaderos problemas de la humanidad de hoy. Religión, Política (el 11-S) y Capitalismo (la Fed), básicamente. Con mejores o peores argumentos intentan demostrar la enorme conspiración mundial que lleva desarrollándose desde hace 60 años para convertir a las masas en borregos a los que dominar a base de golpes de efecto y bombardeos de mensajes inequívocos.
El asunto religioso lo tienen bastante dominado, y más en una época en la cual el peso de la fe es el más bajo que se recuerda nunca. Añade detalles que resultarán interesantes para quienes no sepan de qué va eso de los mitos, y las sospechosas coincidencias -exactas- entre las vidas de Horus, dios egipcio, Mitra -dios persa- y un tal Cristo. Coincidencias que, por cierto, están documentadas y se dan por ciertas.
Añade que no deja de resultar interesante que el cristianismo naciera junto con la Era de Piscis (y que los peces sean un símbolo muy cristiano) o que el judaísmo llegara con la Era de Aries justo al terminar la de Tauro (y entonces te sacan el becerro de oro como una pista fiable a seguir), por lo que la llegada de la nueva Era no puede ser sino el inicio de una "nueva era" para el mundo. Y, claro, nos avisan de los peligros que conllevaría un "gobierno del mundo" mal enfocado.

Tras aparcar el tema religioso, dando por sentado que el espectador habrá tomado nota, cambia radicalmente de escenario y nos sitúa en las teorías conspirativas del 11-S y del 7-J que alimentan las conciencias de los alternativos al otro lado del charco y que siguen la estela que Michael Moore [había tecleado Morro, el subconsciente juega malas pasadas a veces] abrió con su Fahrenheit 9/11.
No mencionan el 11-M, probablemente porque su teoría conspirativa no se ajusta a los cánones de "excusas para ir a una guerra" que tanto éxito tienen entre los yankees. Y es que se ve que a ETA la conocen cuatro gatos.
En realidad no dicen nada que no hayamos ido averiguando con el paso de los años. Tan sólo se limitan a reunir en un único "documento" todo lo que se ha ido recopilando y lo exponen. Luego, que sea el espectador el que decida si creerlo o no.

El último tramo lo dedican a la Reserva Federal (se ve que el resto del mundo contamos poco, claro síntoma del etnocentrismo norteamericano, problema que, sin embargo, no apuntan) y a la especulación económica en general, así como perlas sueltas de otros temas igualmente polémicos como la educación, la política territorial o las aparentemente demostradas maniobras de los núcleos de poder para controlar al pueblo llano.

Es un documento interesante que aporta una visión alternativa a algunos de los sucesos más importantes de los últimos tiempos. Lo que no implica que haya que tomárselo al pie de la letra y empezar a formular a su vez más teorías conspirativas.
Y no porque falten ganas, claro.

Ah, nada que comentar sobre el 2-6 de anoche. Ganó el mejor y con autoridad. Pero aplicándome el cuento que Puyol quiso aplicarse anoche, la magia de la "revancha del fútbol" no es de una única vía.
Y tenemos paciencia.

22 abril 2009

El partido que tuvo de todo menos fútbol

El partido de esta noche ha sido de esos que costará olvidar y que crean escuela. He vuelto del estadio con la garganta rota de tanto gritar en los últimos veinte minutos, pero los setenta primeros me los podría haber ahorrado.
Nada más llegar al campo lo pude intuir. Son ese tipo de pensamientos que te invaden cuando ves las fuerzas presentadas al combate. No era un ejército que tuviera las de ganar, y eso que aquí se jugaba mucho más que tres puntos: el uno por seguir soñando con terminar como campeón y el otro para no acabar en eso que llaman infierno de Segunda. Qué será la Segunda B (y la Tercera), no quiero ni imaginarlo.
Y a fe que se notaban los nervios y que la presión empezaba a ser desequilibrante. Y más cuando no pasan ni quince minutos y un ex-madridista cuela el primero, y no para los de blanco.
A mi alrededor, silencio sepulcral. Todos observamos cómo aquél chico al que trataron como a una basura cuando estuvo aquí siente el respeto suficiente para no celebrar el gol. Si lo hizo, yo no lo vi.
Al Madrí (homenaje a Gistau) se le notaba que iban cuesta arriba. Gago no daba un pase ni aunque le fuera el sueldo en ello. Guti daba unos pases de impresión... al contrario. A Marcelo se le subieron el par de buenos partidos que hizo a la cabeza y se creía Roberto Carlos sin llegar a pasar de ser un mero Secretario que sabe tirar a puerta. Ramos se resbalaba como si las botas que llevaba fueran muy vistosas -amarillo fosforito, ellas- pero no llevaran tacos. Y Raúl... bueno, ¿qué decir de Raúl? Él hacía lo suyo, lo que hace siempre. Andar por ahí correteando.
Que El Tipo Que Hace Fácil Lo Difícil Y Falle Lo Que No Falla Nadie (también conocido como Higuaín) metiera el gol del empate cuando el silbatos ya se lo estaba llevando a la boca sólo sirvió para que nos fuéramos al baño con más ganas de lo normal. Y yo que pensaba que esos goles sólo los marca el Capitán...

Lo que nos dejó la primera parte, además del juego coñazo habitual de quienes se duermen en la inopia, era un preludio de lo que ocurriría en la segunda. Y hablo de todo, menos del juego.
El Getafe se vio ganando desde temprano y procuró encerrarse atrás y perder todo el tiempo que pudiera. Hasta ahí, poco que objetar. Quien haga lo contrario, que tire piedras.
Y eso hicieron los de repente convertidos en vikingos:
_Ah, ¿que te pones a perder el tiempo? Pues ahí te va una patadilla tonta.
Y al getafense de turno parecía como que le habían disparado por la espalda.
Entonces a un ex-atlético le da por hacer como que le habían cortado la pierna a menos de medio metro de la línea de banda. El equipo local se desespera viendo cómo corre el reloj y ellos aún por detrás, la camilla que no sale, los médicos que van casi andando...
... Y aparece el Broncas, aquél Ojito Conmigo Que Soy De Torrejón y, sin cortarse un pelo, coge al tipo por los sobacos y le deposita -con suavidad, eso sí- fuera del campo. El árbitro -que todos los dioses le confundan- se quedó tan impresionado que, por no hacer, ni dijo una palabra. Hasta debió de parecerle bien. Claro que cualquiera le dice algo a Guti cuando enseña el colmillo.

Ahí empezaron los piques. Que si tú me pateas con saña, que si tú me haces gestitos tontos, que si el otro me ha dicho no sé qué de mi mamá... con el gol del empate la cosa no se suavizó. Más que nada, porque a ninguno le venía bien.
Así que salieron para jugar la segunda parte y a alguno se le notaban los ollares echando volutas de vapor y señales de guerra. Los Ultras se lo debieron oler porque empezaron con los tambores.
Además, salía Robben por Van der Vaart y la cosa prometía. De hecho, el ya típico "arreón" duró, como siempre, los primeros diez minutos. El tiempo justo para que la versión calva de Flash Gordon volviera a lesionarse. Este se rompe sólo con mirarse en un espejo.
Juande mira el banquillo. "Y ahora, ¿a quién saco?".
Y miró a Drenthe. Y Drenthe le miró. Y ambos llegaron a uno de esos momentos culminantes en los que se dicen muchas cosas en un instante. Un intercambio de impresiones por telepatía que prometía ser antológico:
_Por favor, que no la cague.
_Por favor, que no la cague.
Y, para darle aún más enjundia a la comunión total, casi noventa mil personas recibimos un impulso nervioso simultáneo cuando vimos quién sustituía a Flash Cristal:
_Por favor, que no la cague.
Y diez tipos vestidos de blanco miraron al negro que entraba al trote cochinero con una única súplica dirigida al dios del fútbol.
Sí. Exacto. Eso mismo.
Para entonces lo que los periodistas deportivos se empeñan en llamar "ambiente caldeado", "olla a presión" -y demás símiles más viejos que Fraga y Carrillo juntos- estaba a punto de convertirse en una ensalada de hostias. Así, sin paños calientes ni nada.
Y vuelta a empezar con las tonterías propias de gente que no tiene nada mejor que hacer que jugar a todo, menos fútbol. Que si no tiro la pelota fuera por mucho que haya un contrario tirado en el suelo porque está fingiendo y perdiendo el tiempo. Que si os jodéis por el segundo gol que os acabamos de marcar, pedazo mataos. Que si huy, mira cómo me está costando sacar de banda este balón, si es que pesa mucho y no tiene nada que ver que estemos ganando en el Bernabéu.
El tipo de luto y con pinta de ser más chulo y arrogante que Risto Mejide y el Yoyas metidos en una batidora tampoco ayudaba demasiado. Se le veía demasiado pendiente de mantener una pose erguida que de prestar atención a lo que realmente pasaba cuando no miraba.
_Y ahora, por tocar un poco los huevecillos, le voy a dar a la pelota.
Qué traviesillo. Pues ya podía haberla tocado así antes. Porque yo, que segundos antes le decía a mi padre "bua, lo tira Guti... lo manda al segundo anfiteatro" tenía que tragarme mis palabras cantando gol y pensando que aún podíamos hasta ganar y todo.

Pero entonces, cuando el Madrí pensaba lo mismo que pensaba yo llega un brasileño nacionalizado portugués con nombre español y se convierte en un chino loco. Patadas, puñetazos... diría que parecía boxeo, pero ni eso porque el otro estaba en el suelo y el boxeo prohíbe pegar a alguien que está tumbado. Tuvo que coger Iker y echarle del campo gritándole "¡estás loco!".
Yo no lo vi al momento. Estaba más pendiente de acordarme -a grito pelado- de la madre del árbitro. Ventajas del aficionado, pero cuando vi el resumen en casa, pensé lo mismo (que está loco) y algo más. Se me ha caído un mito. Este mariscal de campo es Napoleón. En lo bueno y en lo malo. Se le había caído un tornillo o algo.

La víctima, un talaverano que las pone donde quiere, se ve que quiso lanzar el penalti con ganas de humillar al rival. Sí, esto parecía un derbi. Para qué marcar el 2-3 de penalti a tres minutos del final... pudiendo marcar el 2-3 de penalti a tres minutos del final a lo Panenka y con cachondeíto.
Pero él no es checo. Ni lleva greñas y barbita hippie. Él es Casquero. Y cascó.
Cascó el suelo, por lo que a Iker le dio tiempo a tirarse, a levantarse, a mirar al público, a rascarse la hucha y a recoger el balón del suelo.
Y entonces, cuando yo ya pensaba en el recochineo de los catalanes y en la portada del Marca de mañana, aparece (¡otra vez!) El Que Hace Imposible Lo Que Está Tirado y en el descuento (¡¡otra vez!!) la pone en la mismísima escuadra. Tres a dos y a chincharse todo el mundo.

No sabría describir lo que sentí exactamente. Pero sin duda debe ser lo que sienten aquellos que lo creían todo perdido y en apenas un instante la situación da un vuelco completo y te ves con la victoria. Una sensación de orgullo, de incredulidad, de euforia desatada. Una vuelta de tuerca de una fe que parecía adormilada. Si éstos no ganan el campeonato no será porque no lo merezcan sino porque otro fue mejor.
Pero el partido no podía terminar así como así. Se habían partido la cara durante hora y media y alguno quería más fiesta. Berenguer, un catalán que parece alemán por lo grande que es, sale del banquillo disparado a por alguien del equipo contrario mientras Cata Díaz, otro que tampoco parece un peso mosca, se va a buscar al tipo que se pasó medio partido tocándole (y tocándose) los huevos en su cara. Marcelo, que de repente es la figura del minuto y también el tocahuevos de antes, se huele la caza y sale por peteneras mientras entre todos frenan a las fieras corrupias.
Eso sí, se da el gustazo de sacar la lengua. Qué machote.

A tres puntos, damas y caballeros.

28 marzo 2009

La hora de la tierra, pero no para toda ella

Me sorprende la hipocresía de algunos cuando se les llena la boca de ecologismo y concienciación social acerca de la salud planetaria. Ojalá fueran casos aislados.
Por ejemplo, zapeando me encontré con un anuncio de la cadena Cuatro solidarizándose con la iniciativa de la "Earth Hour" de apagar hoy sábado las luces durante una hora a partir de las 20:30.
_Qué detalle.
¿Verdad? Pues allá que voy yo a mirar -curioso que es uno- a ver si de ocho a nueve y media Cuatro no emite señal alguna, por aquello de que ellos también apagan luces y tal...
Pues no. Resulta que piensan que debe ser más importante ver refritos de vídeos y cosas de otras cadenas y que Marta Reyero enseñe palmito en las noticias antes que predicar con el ejemplo.
No es un caso aislado. Lo vemos a diario. Políticos que pretenden ir de norteuropeos pidiendo que la gente vaya en bici o en autobús mientras ellos no se bajan del coche oficial ni para ir a por el pan. Gente de Tráfico sin pudor para la casquería cuando se trata de advertir de las consecuencias de no cumplir las normas -y forrándose a multas, algunas bastante evidentes en afán recaudatorio- que se pasan esas mismas normas por el forro. El fin de semana pasado pude ver cómo los Mossos d'Esquadra no bajan de 140 en carreteras de 100, y si van en moto ya ni os cuento, que parecían el Motorista Fantasma pero sin fuego ni parafernalia infernal. Y a ver quién es el listo que les dice algo.

A ver, no es tan difícil de entender. No exijas -o "recomiendes" si vas de suave- lo que no tienes pensado dar. Puedo entender que de cara a la galería hay que hacer todas estas cosas, pero vivimos en una época en la que urgen muchos cambios de hábito. Creo sinceramente que el más urgente de todos es terminar con este doble lenguaje que consiste en predicar una cosa y hacer su contraria sin que se te caiga la cara de vergüenza.
Creo que ahí está el quid de toda la cuestión. No sé si será por la Era de Acuario, por la crisis o porque vuelve Florentino, pero el mundo entero puede asistir a un momento en el que todo lo conocido se quede en historia y cambiemos realmente algunas actitudes. Que todo cambie para que todo siga igual, en realidad.
¿Que no apagamos la luz? Pues bueno. El otro día leí un artículo de alguien que decía que la iniciativa sería todo lo bonita que quisiéramos pero que no llevaría a nada. Que incuso dos velas liberan más CO2 que las bombillas actuales (en fin, eso quiero ponerlo en cuarentena porque suena bastante "conspiranoico"). Podéis leer su artículo aquí con algunos comentarios de todo pelaje.

Sinceramente, el discurso ecologista es hermoso pero inútil. Hemos llegado a un punto en el que no podemos vivir sin contaminar. No pretendo que sea éste el centro del tema de hoy.
Francamente, planteo otro tema igualmente baldío, quizá más superficial y hasta banal. Pero se trata de algo cuya responsabilidad no recae en todos y cada uno de nosotros y, por lo tanto, resultaría más fácil de llevarlo a cabo.
Honestidad, damas y caballeros. Predicar con el ejemplo. No permitir más discursos vacíos, más palabrería cuyo único fin es parecer mejores de lo que en realidad son.
_Oiga, que soy una empresa y lo que quiero es ganar dinero.
Y tiene todo el sentido del mundo. Pero nos harías un favor a todos si lo dices abiertamente en lugar de intentar hacernos creer que estarías dispuesto a dejar de ganar algo de ese dinero por una causa mayor que la tuya propia. No nos vengas con Responsabilidad Social Corporativa si esos gestos son minucias en comparación con el daño que haces o lo poco que te concierne el tema. No lo digo sólo por Cuatro.

Pretendo meter un poco el dedo en la llaga de la última moda que consiste en hacernos ver (creer, en realidad) que las grandes empresas -no, no diré "corporaciones" ni "multinacionales" porque eso sí que sería seguirle el juego a los conspiranoicos- son en realidad simpáticas agrupaciones de amigos del mundo dispuestas a todo con tal de arreglar sus peores males o a darnos las lecciones de moral que se ahorran para sí mismos. Que lo digan petroleras como Repsol o eléctricas como Iberdrola -es decir, precisamente los causantes directos e indirectos de la mayor parte de la contaminación- casi hasta suena a chiste si no fuera porque no tiene ninguna gracia. Pero como los anuncios son muy bonitos, pues no pasa nada.
Luego llega Facebook y dice, éstos sin complejos, que el propósito de tantas aplicaciones chorra y demás cosas de relleno están para que la gente pierda el tiempo, pero con ellos. Un mera cuestión de "permanencia" para que sus anuncios valgan más pasta que los de la competencia. Pero a todos nos encanta Facebook. Incluso cuando no nos gusta.
Y así con muchas pequeñas cosas que, de una en una, no tienen realmente importancia. Pero que, si las sumamos, resultan un claro reflejo de lo fácil que resulta influir en nosotros y dejarnos adormecidos.
Yo el primero, que conste.

Ah, y no apagué la luz.

18 marzo 2009

Los reencuentros

Quien más quien menos conoce a mucha gente. Amigos, antiguos amigos, viejos compañeros, amigos de amigos, conocidos de vista. Te pones a hacer una lista de conocidos y raro es el que no alcanza la centena, pero de esa lista sólo cinco o seis mantienen contigo un contacto continuado.

El otro día saliendo con J me crucé con un grupo de gente a la que hacía años que no veía. Tipos de mi edad con los que antaño salía de juerga y algo más. Viejos camaradas ante los que poner primero cara de sorpresa, luego una sonrisa de alegría y finalmente gritos plagaditos de insultos.
_¡Pero qué hijo de puta! ¡Qué alegría verte, cabronazo!
_¡Serás maricón, dame un abrazo!
_¿Cómo estás, putita?
Abrazos y besos y caras sonrientes. Palmaditas amistosas y guiños cómplices recordando la última vez, ¿tanto hace ya de aquello? Qué viejos nos hacemos. Ya te digo, ¿sabes que A se casa? Me tomas el pelo. Quién le ha visto y quién le ve. ¿Una caña? Invito. Ni de coña, pago yo.
Todo muy varonil, muy macho.
Cuando la misma circunstancia ocurre entre mujeres, la cosa cambia radicalmente. En realidad, es donde se demuestra con mayor énfasis el universo que separa ambos sexos. Prefieren atiborrarse de piropos tan falsos como los insultos entre tíos.
_[Gritito indefinible]
_[Otro gritito indefinible, pero a mayor volumen]
Cariño! No me lo puedo creer, ¡cuánto tiempo sin verte, gordita!
_¡Pero mira qué guapa estás! ¡Me encanta lo que te has hecho en el pelo, cielo!
_Qué solete que eres, pues tú tienes un tipazo que me mata de la envidia, mona.
En un monólogo de esos que se hicieron famosos por circular en cadenas interminables de mails se decía lo que, en realidad, pensaban esas mujeres. Justo lo contrario a lo que decían. Los tíos seguimos pensando que el otro es un pedazo de cabrón, pero con una sonrisa que no se nos despega de la cara. Vivir para ver.

En aquella ocasión no fue diferente. Cuando me encontré con esta gente les llamé de todo menos guapos, ellos a mí me dedicaron lindezas del estilo. Todo muy entrañable hasta que pasamos de los abrazos a ponernos al día.
Y ahí, me temo, comprendes que no siempre basta con insultarse para mantener las viejas amistades.
Yo comprendo que el tiempo es un factor muy a tener en cuenta cuando hablamos de relaciones personales. Que no puedes pretender tener la misma confianza con el que hablas a menudo que con el que te encuentras casualmente un par de veces al año y conversas durante los diez minutos que dura una cerveza. Inlcuso puede ocurrir que al que creías conocer bien acaba siendo un perfecto desconocido:
_De ése no te fíes, que es un falso de cojones - me dice J en un aparte.
Coño. Con lo bien que me cae. Y la de cosas que vivimos juntos. Pues yo le contaba mi vida en verso.
_Hazlo y mañana todo Madrid sabe lo tuyo.
Pues qué bien. Mis cinco minutos de fama por largar demasiado con una cerveza en la mano. Nunca lo hubiera imaginado.
Quizá no sean más que habladurías. Pero pasado el saludo con la ceremonia de rigor llega el momento de ponerse al día, de averiguar detalles sobre la vida del otro que actualicen tus últimas noticias. Y ahí uno se da cuenta de cuándo se intenta ser meramente cortés o cuándo hay verdadero interés por saber del otro. Y entonces te das cuenta. Ya no es lo mismo.
_¿En qué estás trabajando?
_¿A qué te dedicas?
_¿Sigues viviendo en Barcelona?
Sí. Superficial. Plano. Sin complicaciones ni compromisos de ningún tipo. Puedes mentir o ser franco que dará lo mismo, es información que caerá en el olvido. La prueba: el mismo tipo me ha preguntado ya en tres o cuatro reencuentros lo de Barcelona. Y no fuma marihuana.

No sé muy bien a cuento de qué vienen este tipo de preguntas-tipo. Me gustaría saber quién las puso de moda y quiénes decidieron que con inquirir sobre el trabajo ya se queda de puta madre con viejos conocidos. No es mi caso.
Creo que a nadie le sorprende que la confianza se pierde conforme pasa el tiempo y el contacto se diluye. Y que tampoco es como para echarse las manos a la cabeza si te encuentras con un tipo al que una vez consideraste íntimo y te viene con preguntas superficiales y una conversación del todo prescindible.

Y entonces llega el que confirma la regla -en mi caso, dos- y saltándose todos los cánones del protocolo van y te espetan exactamente lo que quieren saber:
_¿Estás bien? ¿Eres feliz?
Leche. Menuda pregunta.
El resto de tipos y tipas que te caen bien seguirán cayéndote bien. Les verás más o menos y seguirás sonriéndoles y dedicándoles tus peores insultos en plan afectuoso. Hasta es posible que les invites de vez en cuando a alguna fiesta. Pero a esos dos les invitas a una caña. Y a un café. Y a lo que se tercie. No sólo porque te crees capaz de explayarte a gusto sobre tus problemas -o tu falta de ellos- sino porque aprecias en ellos la intención verdaderamente desinteresada de saber si estás contento. Y viceversa.

Probad un día. Haced esa pregunta aparentemente inocua a alguien a quien hace tiempo que no ves. Hazla poniendo cara de que realmente quieres saberlo y te da igual todo lo demás.
Presta atención al gesto que te devuelven. Y decidme si no merece la pena.

09 febrero 2009

El Bloqueo del Escritor

Qué mejor manera de celebrar 200 pajas mentales (más de 2 años nos contemplan... ¡y había quién decía que esta moda se me pasaría pronto!) que sorprendiéndome por haber alcanzado este número tan redondo sufriendo el muy manido -aunque no por ello menos terrible- "Bloqueo del Escritor".

Supongamos que tienes una facilidad para transmitir en palabras situaciones que normalmente no son fáciles de describir. Que incluso, yendo más allá, hilas una palabra con la siguiente haciendo que todo tenga un sentido. Y ya, rizando el rizo, supongamos que lo haces de tal modo que la gente que te lee sabe entenderlo y apreciarlo. De ahí a creer que lo que uno hace es arte media un abismo, claro.
Ahora imaginemos a esa persona, pastor de frases, sentada delante de un folio en blanco. Dispuesto a regalarle al mundo -o a sus tres lectores- un pedacito de tiempo que valga la pena disfrutar.
Su cabeza hierve de ideas, de posibles tramas con las que manchar el papel de tinta y emociones... pero no sale nada.
Sí, hay palabras. Existe un contenido. El tipo escribe convencido de saber lo que se hace. Pero cada palabra nace precedida de un parto doloroso, los dedos dudan antes de lanzarse a trazar letras, a relatar escenarios, a contar una historia. Y nada parece resultar satisfactorio. Lo que lee no le convence, no le satisface.

Hubo un tiempo en que lo que esa persona escribía tenía tanto sentido y estaba construido de un modo tan genial que hasta se sorprendía al pensar que "eso" era obra suya. No se reconocía en algunos momentos estelares, como si hubiera sido poseído por el alma de algún maestro y durante un breve lapso de magia e inspiración hubiera dado rienda suelta a lo mejor de sí.
Mientras dura el Bloqueo, no sólo no consigue recuperar esa sensación sino que, casi, se avergüenza al releer lo que ha escrito.
Nadie sabe cuándo llega ni tampoco cuándo se irá. Parecería un cuento romántico al ser el mismo concepto volátil y carente de lógica.
No es cuestión de saber escribir, sino de brillar al hacerlo.

Y yo, ahora mismo, sólo soy una estrella apagada que intenta recuperar su luz.

28 enero 2009

El sentido de la vida

Cuando en tu vida diaria pintan bastos uno detrás de otro y sientes sobre tus espaldas el peso de los continuos deseos frustrados, llegua un momento en el que te plantas frente al espejo y clamas por una reacción.
La más habitual, la más humana, es mirar atrás y buscar qué falló para encontrarte donde estás. La gran mayoría de las veces siempre aparece alguien a quien poder echarle las culpas y descargar así toda responsabilidad en un extraño. Papá, mamá, el profe con manías, el compañero cabrón, el jefe liante. Un presidente inepto. La crisis. Ella.
Así puedes sentirte legitimado para seguir lamentando tu suerte y zaherir rencores y miserias.
El problema viene cuando no hay, después de la primera rabieta, una segunda reflexión más atinada acerca de una verdad incuestionable: el único responsable de lo que ocurre en tu vida, para bien o para mal, eres tú mismo.

Eso me lleva a algo más complejo.
El sentido de la vida es, creo yo, simplemente el que tú quieras que tenga. Esa pregunta tan compleja, tan llena de recovecos plenos de incertidumbre y siglos de quebraderos de cabeza y corazones sólo admite una respuesta: la tuya.
Si esperas a que alguien te diga lo que tienes que hacer o decir, si pretendes que sean otros los que te dicten qué pensar, qué sentir o cómo hacerlo... entonces no protestes si ves en esta existencia un vacío carente de significado.
Yo no soy una excepción. Hay muchas partes de mi vida que no tienen significado. Otras muchas que no tienen arreglo. Alguna que se encuentra perdida y otras que aún están por descubrirse.
Y soy tan rematadamente humano como el que más.
Hoy me ha llegado una mala noticia. Una oportunidad de seguir trabajando en lo que me gusta en un sitio donde podría demostrar mi valía. Parece ser que hay otros que, a juicio de algunos, están más cualificados que yo. Podría hundirme, estaría legitimado para pensar que se equivocan. Podría dármelas de digno despechado y prometérmelas muy feliz que ya se arrepentirán.
Pero todos sabemos que no son más que palabras huecas. Prefiero pensar que mi momento aún no ha llegado, que debo pasar aún por otros lugares y conocerme mejor antes de dar ese gran salto.
Cualquier cosa antes que darme por vencido.

Y, mientras, seguir construyendo mi vida en los juegos donde sólo yo tengo todas las cartas. Tomar las riendas de mi vida y llevarla por donde yo quiera, no donde otros querrían que estuviese. Reclamar mi sitio y la validez de mis decisiones.
Que no sólo del trabajo vivimos. Ni vivimos sólo para trabajar.