05 junio 2008

Los Gafes

Gafe. 1. adj. Dicho de una persona: Aguafiestas o de mala sombra. U. t. c. s.
Se dice de alguien con gafe que no consigue ser afortunado o bien que estropea la suerte de los que le rodean.
No entiendo cómo no he entrado antes al trapo de este asunto. Tenía todos los elementos necesarios para ser desmenuzado aquí, junto con el resto de pajas mentales y tonterías que en este loco país ocurren a menudo. Tan deliciosamente irónico, tan propicio para echarse unas grandes risas -o leves y sombrías medias sonrisas, según la tendencia del lector- a costa de aquél que soporta tan grandes maldiciones.
Hace ya algún tiempo, a algún preclaro defensor de sus ideas (no recuerdo si era en el Movimiento Anti-ZP o similar, pero por ahí andan los tiros) se le ocurrió llamar Gafe al Presidente. Y no precisamente por insultar de un modo original y distinto a los ya clásicos traidor, vendepatrias o ZoPenco. Resulta que, esta vez sí, tenían motivos para estar en lo cierto.

Corría el año 2005. Un flamante ZP aún investido de talante apenas llevaba meses en el cargo y, teniendo a la oposición domada y calladita a cuenta de todo el follón que se montó con lo del 11-M, pensó en mirar allende nuestras fronteras.
Tras haber votado "sí" a la Constitución Europea y viendo que, en Francia, la gabachería tenía pensado hacer de las suyas; él, revestido de pacífica serenidad e infinita sapiencia, llegó a París con ganas de dar un espaldarazo definitivo al asunto. Y vaya si lo hizo: Francia -y Holanda- votaron mayoritariamente rechazar el proyecto.
Allá lejos, al otro lado del charco, un antiguo héroe de guerra de Vietnam se presentaba a las elecciones presidenciales como contraposición al tipo más odiado de ese país en esta piel de toro. Aquél viejo soldado se llama John Kerry. Y ZP, olvidando que sus películas de culto son "Johnnie dejó su fusil" y "Bambi" se decidió vivamente a apoyar a un tipo que ganó, entre otras medallas, tres Corazones Púrpura. Contra todo pronóstico visto el percal iraquí, George W. Bush revalidó su mandato. Y os podéis hacer una idea de las risas que se echa desde entonces a costa del pobre José Luis, que vio cómo se pasaría otros cuatro años sin poder llamar a USA a cobro revertido.
Poco después llegaron las elecciones alemanas. Habida cuenta de que habíamos abandonado el Eje Anglo-Americano de las Azores por el Eje Franco-Alemán del Anti-Azores (aunque después convergeríamos hacia la Gran Entente Castro-chavista-moraliana para gozo y regocijo de nadie), se suponía un movimiento tendente a asegurar aún más la consolidación de nuestra nueva posición. De ahí que a la aspirante a presidenta, Ángela Merkel, la llamara "fracasada". Pero Merkel se llevó el gato al agua.
Se dice que, mientras estaba en la oposición y llegó todo el barullo de Iraq, aseguró que la ONU nunca ampararía en una resolución el envío de tropas. No pasó mucho tiempo hasta que llegó la famosa 1483, aunque esa es otra historia.
Pero seguimos con elecciones. Llegaron las italianas y nuestro magno líder no se arredró a la hora de apoyar explícitamente al candidato de su cuerda, un viejo conocido que atiende por Romano Prodi. Y, de hecho, ganó. Durante un tiempo parecía que su maldición remitía aunque... no, definitivamente no.
Lo que pasa es que él se resiste a creer que está gafado. No puede consentir que alguien que tuvo la suerte de ganar las primarias del PSOE a Bono y Rosa Díez (ahora anti-PSOE) se le eche el mal fario encima. Por eso, cuando llegaron las legislativas francesas, no lo dudó ni un instante: señaló con su insigne dedo a Segolène Royal y la conminó a ganar a un descendiente de inmigrantes húngaros apellidado Sarkozy que no parecía ser rival para la gauche divine. No os diré que adivinéis lo que ocurrió porque ya es de sobra conocido.
Visto el percal, nuestro aún optimista irredento presidente decidió centrarse en las cosas de casa. Así, se apuntó al carro del éxito con lo de la Copa América y se presentó con todo fasto y boato... resultando ser la primera vez en años que en Valencia no sopla el viento en las fechas más críticas.
Así que ZP decidió dejar la vela -silbando, para disimular- y pensar en deportes más mecánicos. Fernando Alonso (ahora El Santo) iba camino de ganar su primer Mundial de Fórmula Uno. Le puso como ejemplo a seguir en el deporte español. Todo muy bonito y entrañable, muy de escena digna de fotonovela rosa. Llegaba el GP de Canadá y Alonso abandona por primera vez en aquél año.
Diría algo acerca del apoyo que dio a la selección española antes del Mundial de Alemania... pero como a fin de cuentas ellos ya están gafados de por sí, no creo que importe demasiado.
El mayor palo nos lo dimos con Madrid 2012. No había abierto la boca en ningún momento del proceso, es más, tampoco dijo esta boca es mía cuando Josep Lluis -éste sí, se llama así- dijo boicotear la cadidatura (lo que derivó en el ya archifamoso Boicot Productos Catalanes de infausto recuerdo). El tipo va a Singapur de la mano del Farón para "dar suerte"... y vaya si la dio. En Londres aún están dándole las gracias.

Todo este rollo explicativo previo viene a cuento porque parece que no ha aprendido la lección. Ahora que se llama Zeta A Secas quizá crea que se libra de ser cenizo. Por eso manifiesta sin tapujos que "le gustaría que Obama llegue a la Casa Blanca".
Seguramente, el primer hombre de raza negra que aspira a ser Presidente de Estados Unidos se estará ciscando en sus muertos.

Pero lo mejor, sin duda, es el blog de Pepiño:
"Me he resistido en estos últimos meses a confesar públicamente mi simpatía hacia Barack Obama para no interferir en lo más mínimo en el proceso de elección que estaba desarrollando el Partido Demócrata.", dice para empezar. Es lógico, y no sólo dada la condición de Gafe de su jefe y amo.
Es que todo el mundo -literalmente- sigue las prédicas y dádivas del Secretario de Organización del PSOE. Es que es todo un referente global cuyas máximas son estudiadas con minuciosidad en las mejores escuelas y universidades. Es que sus palabras son leídas, bebidas y asimiladas por los más doctos y brillantes estadistas. Es que sus ideas serán plasmadas en fascinantes enciclopedias del saber. Es que... es que... es que es Pepiño Blanco, damas y caballeros.
Probablemente Hillary Clinton esté indigada por tanta prudencia y sensatez. No veo la hora en que mande un telegrama a Ferraz deseándoles una lenta y dolorosa muerte... esto... mucha suerte.
Oh, pero en realidad a nadie debería sorprenderles este súbido ataque de oportunismo.
Es más. Tan chapuceramente oportunista es el tema que si a algún facha se le ocurriera pronunciarse en ese sentido, lo más seguro es que Pepiño ya tenga preparadas las respuestas. Atención:
Supongamos que alguien del peperío felicita a Obama y transmite su deseo de que gane (difícil, aunque no necesariamente imposible). En ese caso, Pepe saltaría a la yugular diciendo:
_Una vez más el Partido Popular [cómo le gusta decir el nombre completo como si fuera un insulto] demuestra su machismo intolerante al arremeter contra una mujer de la talla de Hillary Clinton, a la que admiramos y respetamos.
Si cualquier pepero hubiera lamentado la derrota clintoniana, entonces Pepe ya tiene escrita en su chuleta Estilo Chacón lo siguiente:
_PP Racista Xenófogo Derecha Estrema [lástima que los bolis no tengan corrector ortográfico aún incorporado, ¿no creen?]
Pero vamos, que en realidad lo que aquí cuenta es que el senador McCain (no confundir con las patatas fritas) se estará frotando las manos y pensando en el color de las nuevas cortinas de la Casa Blanca.
Porque, dicen por ahí, cierto Presidente del Gobierno es un poco gafe.

2 comentarios:

  1. Anónimo5:41 p. m.

    Telegrama de ZP a Obama...
    "Entiendo perfectamente tu situación. Uno de mis abuelos fue negro y esclavo. No estoy seguro del orden de los factores, pero seguro que eso no altera el producto."

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  2. Anónimo5:42 p. m.

    "Yo siempre he pensado que o José o Tomás era el más grande... pero nunca quise decirlo por si influía en el toro." (Pepiño Blanco)

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